
Puerto antes del día 2026 80x60 cm Óleo sobre lienzo
Me interesa detenerme en ese instante fugaz en que la ciudad todavía duerme y el día comienza a revelarse lentamente entre el cielo y el agua. Esta serie nace a partir de las imágenes que me comparte un amigo corredor, quien cada mañana encuentra un amanecer diferente. Un lugar que quiero especialmente, muy cerda del barrio donde vivo, y que cada día parece ofrecer una nueva mirada.
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Memorias del bosque 2025 80x60 cm Óleo sobre lienzo
La obra presenta un paisaje natural que invita al espectador a internarse en un entorno lleno de vida, color y profundidad. Predominan los tonos fríos "verdes, azules y violetas" que se combinan con matices cálidos de magenta y rosado, creando un contraste vibrante y envolvente.
En primer plano, una pradera teñida de púrpura y rosado sugiere la presencia de flores silvestres o hierbas bajo la luz cambiante del bosque. Más atrás, los árboles se alzan verticales y majestuosos, sus troncos bañados en luces azuladas que aportan una sensación de misterio y quietud. Pinceladas y expresivas, evocando movimiento, brisa y profundidad, como si el bosque respirara, toques con espátula que dan color y perspectiva.
La composición transmite una atmósfera de serenidad y enigma, donde la naturaleza parece guardar secretos antiguos. La combinación de colores y texturas crea una experiencia casi mágica, invitando al observador a detenerse y contemplar la belleza oculta en los rincones del bosque.
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Huellas del silencio 2026 100x80 cm Óleo sobre lienzo
Huellas del silencio, forma parte de una nueva Serie Susurros del silencio inspirada en el libro del mismo título de Claude H. Sirois, donde relata 7 años de convivencia entre los últimos habitantes nómades de la Isla de Baffin. Donde trasmite el encuentro con uno mismo en ese silencio a veces abrumador. Este paisaje intenta llevarte a esa quietud que inspira a encontrarse contigo mismo.
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Donde calla la luz 50X30,5 cm Óleo sobre lienzo
El agua refleja una quietud profunda, mientras pequeñas casas se dispersan sobre la tierra como huellas de una vida apacible y distante.
La luz, entre dorada y fría, envuelve el paisaje y crea una atmósfera de recogimiento. Los campos, los árboles desnudos y sus reflejos se funden en una paleta de verdes, azules y ocres, sugiriendo un instante suspendido entre la vigilia y el sueño.
En esta obra, el silencio no representa ausencia, sino presencia: la presencia de la naturaleza, de la memoria y de esos momentos en los que detenerse a contemplar se convierte en una forma de escuchar.
Una invitación a entrar en el paisaje y dejar que el silencio diga aquello que las palabras no alcanzan.
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