| Katia Benko. Neuquén, Patagonia, Argentina. Inicie con el arte a los 8 años de edad. Estudie la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires. Recibida de médica Pediatra a los 28 años, continue con mis perfeccionamientos en pintura hasta la actualidad. La dedicación al arte surgió en mi niñez; despertó en mi la mejor herramienta de expresión, comunicación y conexión con el mundo que la rodea. Cada colección de arte contempla momentos bisagra o especiales en su vida. Pinto porque hay emociones que no nacieron para convertirse en palabras. Cada lienzo es un encuentro conmigo misma. Un espacio donde desaparecen las estructuras, las expectativas y el ruido, para dar lugar a lo único que importa: sentir.
Los colores no los elijo; ellos me encuentran. Son los que mi cuerpo, mi alma y mi historia necesitan habitar en ese instante. Cada obra conserva la memoria de un momento vivido. Hay alegría, heridas, calma, preguntas, renacimientos y silencios. Ninguna busca ser perfecta; todas buscan ser verdaderas. Pintar es volver a casa. Es reconocerme. Es permitirme existir sin explicaciones.
Si al contemplar alguna de mis obras encuentras un recuerdo, una emoción o una parte de ti que creías olvidada, entonces el arte habrá cumplido su propósito. Porque, al final, mi pintura no habla solo de mí. |